EL ENOTURISMO SE DESARROLLA EN ESPAÑA


España es un país con una gran variedad de vinos que triunfan en el mundo entero, vinos tintos como el Rioja, blancos como el Alvariño, o rosados como el Carradueñas. Exportamos botellas a destinos que van desde los Estados Unidos de América hasta Vietnam o Japón.
Pero España también es un país de turismo, con gran cantidad de visitantes extranjeros que visitan las principales ciudades o disfrutan de las soleadas playas.
Es lógico pensar que en algún momento estos dos motores de nuestra economía podrían terminar mezclándose, y de hecho eso es lo que viene ocurriendo en los últimos años.
El resultado de la suma del turismo y el mundo del vino es el enoturismo. Esta actividad se basa en hacer que el visitante se sumerja en el proceso de fabricación del vino, desde la recolección de la uva hasta la fermentación en las bodegas y el embotellamiento posterior.
Los turistas pueden disfrutar de un paseo por las viñas o un recorrido guiado por la bodega, mientras un profesional explica todos los pasos para convertir la uva en vino.
El perfil del enoturista es el de una persona de 30 años en adelante, inquieto, ansioso por conocer detalles. Siente curiosidad por un producto de cuya elaboración no sabe mucho, y tanto veteranos del mundo vitivinícola como aquellos que simplemente beben vino en casa o en restaurantes satisfacen su curiosidad y sus ganas de aprender.
En España, el 81% de los visitantes son españoles, mientras que de los extranjeros, los que más practican esta actividad en nuestro país son los alemanes (30%) seguidos de los estadounidenses (13%) y los franceses (13%). Más de la mitad de los enoturistas tienen entre 35 y 55 años, y venga de donde venga, siempre practica en grupo.
Además, el enoturismo atrae tanto a hombres como a mujeres, siendo el porcentaje de hombres algo superior (55%).
El negocio del vino se ha adaptado al turismo para ofrecer al enoturista una experiencia excepcional que comprenda los gustos de todos. Podemos encontrar visitas guiadas a pequeñas bodegas con aspecto rústico y tradicional, o también a explotaciones modernas que innovan con el vino y que van explicando al viajero los secretos de su fabricación.
Regiones como La Rioja, Ribera del Duero o el Penedés catalán son las zonas más visitadas en nuestro país, y cuentan con un gran número de explotaciones que combinan la producción de vinos de excelente calidad con visitas guiadas para sumergir a los turistas en el mundo del vino.
El enoturismo crece cada vez más y se está convirtiendo en una tendencia de viaje en nuestro país. Ya no sólo compramos el vino en un supermercado o lo degustamos en los restaurantes, sino que nos desplazamos hasta las bodegas para oler y saborearlo desde que se recoge la uva hasta que se embotella. Una experiencia para conocer y descubrir uno de los productos más característicos de nuestro país.