Tapas de alta cocina como vía de escape


La necesidad de reinventarse a causa de la crisis ha llegado también al sector de la hostelería.
Atrás quedaron los restaurantes de renombre capaces de sacar adelante su negocio con cartas de precios astronómicos. Éstos han tenido que ajustarse el cinturón para adaptarse a una sociedad que no quiere dejar de comer bien pero a un precio más moderado. ¿La solución? Tapas, pinchos,... platos para compartir y disfrutar en pequeñas dosis.
Así por ejemplo, tenemos el caso del Roca Bar, un establecimiento que ofrece “rocadillos” y tapas de las recetas con más éxito del mejor restaurante del mundo El Celler de Can Roca, dirigido por Joan Roca. O el caso de Fermí Puig, que tras verse obligado a cerrar su famoso restaurante el Drolma, ha abierto recientemente un local, en el que los precios son muchos más asequibles. “El momento económico obliga a racionalizar costes y a ofrecer al comensal nuevas propuestas ajustadas a la realidad. Es imprescindible no bajar la calidad, trabajar más y ganar menos”, dice Fina Puigdevall del restaurante Les Cols.
Se trata de ofrecer la misma calidad en una versión distinta y así animar a los clientes a entrar y disfrutar de sus platos, acercar un lujo al alcance de más bolsillos. “Está cambiando la clientela y hay que buscar nuevas fórmulas, en equilibrio entre lo que pagas y lo que te dan”, opina el cocinero Albert Adrià, que siguiendo está línea, está desarrollando lo que han llamado “BCN 5.0”, distintas líneas de restaurantes en Barcelona con la esencia de su famoso restaurante, ElBulli.
Son tiempos de cambios, y estos son algunos de ellos. El tiempo dirá si está es la nueva línea de éxito para los grandes chefs o tendrán que ideárselas de nuevo para seguir en el top ten del negocio culinario.